lunes, 16 de diciembre de 2013

De las cosas de Internet al Internet de las cosas

La revolución inminente que también afectará al entorno industrial.

Años 90, sinónimo en mi vida de tiempo libre a manos llenas. Tanto, tanto, que navegar por un recién popularizado Internet a lomos de mi aerodinámico Modem US Robotics de 56kbps me parecía un buen modo de pasar el tiempo.

No es que hubiera demasiado contenido útil, al menos en castellano (el spanglish no estaba todavía entre las lenguas que dominaba), pero me emocionaba pensar que estaba disfrutando de una época importante de la historia. Yo, adolescente de clase media, conectado al mundo desde mi habitación. No había duda, eso tenía que ser el futuro sí o sí. 

Todo evolucionó y las cosas de Internet fueron llegando, primero poco a poco, pero con palpable aceleración. Así pase de Altavista a Google, descubrí los archivos mp3 (We miss you Audiogalaxy), los divx, Wikipedia (la de trabajos escolares en el mundo que se habrán beneficiado del equipo Wikipedia, CTRL+C y CTRL+V), eBay, diarios on-line, Youtube, redes sociales y por supuesto "los memes" de Julio Iglesias. Cosas, cosas y más cosas que no paran de nacer (y morir). Y ahora nos avanzan la siguiente revolución, el internet de las cosas (IoT, breve introducción). Suena bien, elementos cotidianos conectados a internet para hacernos la vida más fácil y placentera. No hay duda, eso tiene que ser el futuro del futuro sí o sí.

Pero ¿estamos demandando internet en las cosas? Mi respuesta es, sí si vale la pena y cumplen con lo que nos prometen mejorando nuestras vidas. La tecnología necesaria está prácticamente a nuestro alcance, pero lo importante es lo que se haga con ella. Aquellos productos que sepan aportar algo de valor y no solo tecnología inalámbrica de conexión vitaminada, serán los que se llevarán el gato al agua y los euros de nuestros bolsillos.

Subconsciente a Roberto: Eh... Roberto, recuerda que es un blog de automatización industrial.

Roberto: Voy, voy.

Y en paralelo al enfoque centrado en el consumidor, nos encontramos a la maquinaria industrial y su ineludible evolución hasta integrarse en su propio IoT. ¿Quién querrá ser el último en esta inevitable carrera? ¿Alguien querrá ser CD en la era Spotify?

Esta evolución está más avanzada de lo que parece. Ya existen dispositivos capaces de conectar a Internet y proveer de servicios a nuestras máquinas. En otros posts ya os he hablado de alguno. Pero no son más que la base técnica insustancial en la que sustentar las creaciones que aporten valor a la industria. ¿Cuál será la clave del éxito? Yo no lo sé. Quizá equipos que adquieran por si mismos los consumibles teniendo en cuenta las paridades de las monedas en busca del proveedor más económico, que soliciten mantenimiento de manera autónoma, que tengan en cuenta la previsión meteorológica (humedad, temperatura...) para adaptar su proceso productivo o que avisen al responsable de turno de un uso inapropiado por parte del operario. Ni idea, yo solo puedo dar palos de ciego o en todo caso asesorar sobre el medio para llegar al fin. Cada fabricante deberá buscar en su sector el uso práctico de estas tecnologías para que aporten un valor real, algo que incline justificadamente la balanza hacia la adquisición de sus equipos.

Hoy por hoy todavía se perciben estas ideas como meras quimeras en muchos sectores, pero quien piense que el entorno industrial será inmune a esta inflexión tecnológica, se equivoca. Esa es mi humilde opinión.

El futuro del futuro está llegando y no esperará a nadie. ¿Te estás preparando ya?

P.D. No me he podido resistir a incluir un meme de Julio...


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