lunes, 31 de marzo de 2014

El manual de instrucciones, ese gran desconocido

No has visto ni meigas ni manuales, pero haberlos "haylos"...


Cuenta la leyenda que hubo un tiempo en que las tablets lo eran solo de chocolate, que achinando los ojos veías Canal+ y que la juventud aspiraba a algo más que ser seleccionada para la próxima edición de Gran Hermano. Los que recuerdan algo de aquello aseguran también que cualquier aparato venía con un librillo que desvelaba todos sus secretos y... que la gente se lo leía. Manual de instrucciones lo llamaban.
Pero un buen día, nadie sabe muy bien por qué, las tablets se gadgetizaron, los chavales se amongolaron y los manuales se olvidaron.
Y así es como nos vemos hoy. Estamos rodeados de "alta tecnología", aparatos que serían el sueño de McGyver y que sin embargo infrautilizamos por no dedicar un rato a leernos el manual. Alguno espetará: es que ahora ya no vienen en papel, bajarlos de Internet es un engorro y no tengo tiempo para buscarlos. Frase que probablemente pronunciará mientras baja la última PPT de "curiosidades" que ha recibido de un grupo de correo con información realmente importante e interesante.
Pues no tendré más remedio que darle la razón. Nuestro tiempo es limitado, tenemos prioridades y el tema de las PPT parece sin duda capital. Pero os invito a hacer el esfuerzo de conseguir esos manuales de instrucciones y a repasarlos. Será un tiempo bien invertido ya que descubriréis que la cámara de fotos tiene más modos que "A", que la TV puede tener los canales ordenados a vuestro gusto y que se puede desactivar el contestador del teléfono de casa con una simple secuencia de teclas.
De hecho, un libro de instrucciones es lo que separaba a "El Gran Héroe Americano" de Superman. Y ya sabéis lo que le pasó al superheroe venido a menos, que tuvo que dejar su carrera y acabó de coach en La Voz y diciendo constantemente "eto e ingreible".
De acuerdo, es posible que esto no vaya contigo. Que seas un devorador de libros de instrucciones, pero entonces es muy probable que me des la razón más que nadie. Estoy seguro que si eres de esa clase de persona, tendrás a tu alrededor con frecuencia una marabunta al más puro estilo Walking Dead haciéndote consultas propias de quien no se ha leído el manual.
Y para ese mal, deja que te dé dos remedios:

1. Ponte un embudo en la cabeza y simula que se te ha ido la chota.

Y por fin llego a un punto que justifique mínimamente que esta entrada esté en un blog de automatización. Los fabricantes de equipamiento industrial están de nuestro lado y ponen a nuestra disposición los maravillosos datasheets. Estos documentos son el compromiso ideal entre información y "propaganda". Diseñados como anuncios, pero con la suficiente información como para evaluar un producto y conocer sus principales características. Así que antes de dedicar un valiosísimo tiempo a repasar un manual para ver si el equipo cumple con tus necesidades, puedes hacer un primer filtro con una lectura ligera de su datasheet correspondiente. Aquí no tenemos excusas.

Ahora sin más, me despido hasta la semana próxima que tengo pendiente la lectura del manual de Como abrir un cartón de leche sin derramar su contenido y el de Hacer pulseras con gomitas (los que tienen niños pequeños saben de que hablo).

Saludos. 

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