lunes, 5 de mayo de 2014

El programador púrpura

Programar como lo haría Seth Godin

Los interesados en el marketing conocerán sobradamente la obra de Seth Godin. Para el resto, simplemente
le introduciré como un gurú en la materia y un referente para entender la revolución del nuevo marketing. La entrada de hoy toma como inspiración uno de sus libros más aclamados, La vaca púrpura. Una lectura ligera que nos transmite el mensaje de que en un mercado sobresaturado de productos de calidad, solo los extraordinarios destacan sobre el resto. El título del libro, de un modo simbólico, nos acerca este principio argumentando en su desarrollo que en un prado repleto de vacas lustrosas hasta donde alcance la vista, solo llamaría nuestra atención el encontrarnos una vaca púrpura (o cualquier otra suficientemente excepcional).
La gente está rodeada de buenos productos. Esa es la norma y no es suficiente para destacar.
Antes de llegar a la adecuación de este mensaje al mundo de la programación de autómatas quiero ilustrarlo con un producto de mercado para que lo entendáis mejor.
Desde hace algún tiempo en mi actividad profesional ofrezco a mis clientes un producto destacado del catálogo de Panasonic. En concreto se trata de las barreras de seguridad SF4C. Si ojeais el catálogo veréis que es un buen producto, categoría 4, módulo de seguridad integrado, muting, blanking... y además de una primera marca y a un precio muy atractivo. A priori, cualquiera pensaría que son argumentos más que válidos para atraer compradores, pero creedme si os digo que no es suficiente. Que sean buenas, bonitas y baratas se considera ordinario y debemos ser extraordinarios si queremos destacar. En este caso la actividad comercial me ha demostrado que lo que "despierta" la atención del cliente sobre este producto es que sea extremadamente delgada y sobretodo que incorpore barras de leds a modo de semáforo. Son características exóticas, es lo que la vuelve "púrpura".
Esta búsqueda de lo extraordinario no debe restringirse solo al diseño formal de un producto, también debe transmitirse a su diseño funcional y es aquí donde el trabajo del programador de autómatas puede aportar valor en el caso de la maquinaria industrial. Cualquier cliente esperará que se le ofrezca una máquina que cumpla su cometido y que lo haga bien. Ningún fabricante se "colgará una medalla" por ofrecer eso, es una cuestión de mínimos. Está en vuestra mano como programadores facilitar la venta a vuestra empresa haciéndola destacar de entre lo ordinario. Pensad en algo que no haga el resto de máquinas de vuestra competencia que pueda resultar útil, atractivo o simplemente diferente e implementadlo para destacar. Y ya que estamos, hacedlo sin que os lo pida vuestro jefe si creéis que es una buena idea. Sorprendedle también a él y dejad claro que no sois un programador más, que tenéis iniciativa, buenas ideas y lo más importante, un firme compromiso con la empresa de aportar valor. Espero que no malinterpretéis lo siguiente pero, lo tengáis presente o no, todos somos "productos" y debemos "vendernos" adecuadamente, y nada mejor para ello en estos tiempos que convertirse en programadores púrpura.

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