lunes, 20 de octubre de 2014

“Congelar” el tiempo para tomar medidas válidas con sensores analógicos

El tiempo bala aplicado a las medidas analógicas

Algunas de las escenas que más recuerdo de la película Matrix (1999. Sí, han pasado 15 años) son aquellas en las que se presentaba la acción en “tiempo bala”. Era bastante espectacular apreciar algunas escenas a cámara super lenta ya que permitía ver de manera diferente detalles de la acción que normalmente pasan desapercibidos o directamente no suelen ser mostrados. Evidentemente el uso de efectos especiales por ordenador tuvo mucho que ver para que los directores del film decidieran usar este recurso narrativo en su película y que posteriormente se hiciera bastante popular en otros films y videojuegos. 

Toda esta introducción viene a cuento de poner énfasis en que algo que no es observado a la velocidad adecuada puede ser mal interpretado o directamente pasar desapercibido. Hoy quiero presentar una herramienta que podemos usar en la industria para poner remedio a una situación concreta en la que podemos sufrir un escenario de este tipo. 

Un control de calidad muy común puede pasar por la verificación de una cota concreta en un objeto producido. Una manera típica de resolverlo pasaría por utilizar un láser de medida para tomar lectura de la cota y evaluar el resultado. Cuando el objeto está en movimiento, lo que se puede hacer es un “barrido” del producto cuando pasa por el punto de medida y verificar la misma al llegar al punto de inspección, usando en muchos casos un segundo sensor convencional que nos de la señal de sincronismo cuando el objeto se encuentra en posición.


El problema puede venir cuando el objeto en movimiento lo está a una velocidad elevada. Aquí debemos tomar varias cosas en consideración. Por un lado el tiempo de respuesta de los sensores, tanto del analógico como el de sincronismo. Este valor estará por debajo del milisegundo o será del orden de muy pocos milisegundos y en general no será una limitación en nuestra aplicación. No obstante recordad, Espacio = Velocidad x Tiempo, así que asegurad que el tiempo que tardamos en tomar una medida válida no sea superior al tiempo que efectivamente la zona a medir está bajo el sensor láser. Pero como os digo, no será este el punto donde seguramente nos encallaremos. La medida que tomemos será seguramente enviada como señal analógica a un PLC para su evaluación. Aquí es donde podemos “patinar”. Salvo que usemos un PLC especialmente adaptado para leer de forma veloz las entradas analógicas como sería el caso del FP7 de Panasonic con un tiempo de muestreo de 25µs y registro independiente al ciclo de scan, lo normal es que lidiemos con autómatas que no serán especialmente veloces en esta tarea. Deberemos por un lado tener en cuenta el tiempo de conversión, el tiempo del ciclo de scan y otras variables que puedan influir (ver manual del autómata) como el número de expansiones que tiene el PLC.

En total podemos estar hablando de bastantes milisegundos, en algunos casos demasiados para dar por buena la aplicación. Llegados a este punto, podemos cambiar de PLC y utilizar uno más capaz o tener en cuenta la que es hoy mi propuesta, verificar si nuestro láser analógico tiene disponible una entrada de “trigger” como el láser HG-C de Panasonic.



Esta, que es una función poco conocida pero muy útil, pasa simplemente por disponer en el sensor analógico de una entrada que al ser activada “congela” la medida que se está tomando en ese momento. Siendo así, lo único que debemos hacer es usar esa señal de sincronismo que teníamos (con retardo a la desconexión si fuese necesario) para fijar la medida en el punto de inspección y dar al autómata todo el tiempo que necesite para realizar su tarea de evaluación. 
Si tenemos esta posibilidad, será sin lugar a dudas una solución mucho menos costosa y dramática que cambiar de autómata. 

Y con esta recomendación, llegamos ya al final del post de esta semana. 
 Un saludo y hasta la próxima!!!


No hay comentarios:

Publicar un comentario

cookieassistant.com