lunes, 30 de marzo de 2015

Controlar el aire consumido

Una brisa de aire… que hace volar los billetes de tu bolsillo

Cuando hablamos de eficiencia energética y monitorización de consumos, lo primero que nos viene a la cabeza es el consumo eléctrico de los equipos. Nos esforzamos en tener registrados los consumos de la maquinaria, climatización, iluminación… e intentamos aplicar acciones de mejora para reducirlos. Hay no obstante otros consumos que se pueden optimizar y uno de ellos sería el de aire comprimido. No es algo a lo que a priori se preste demasiada atención por aquello de “ojos que no ven…”, pero es que aunque no lo veamos, el aire utilizado en una empresa supone un coste importante. No es por el aire en sí mismo, que de ser así todos estaríamos soplando en bolsitas para venderlas al mejor postor, es por el coste derivado de los compresores asociados. 

lunes, 23 de marzo de 2015

Servos que cantan por bulerías

Intentando eliminar los ruidos generados por resonancias mecánicas.


Igual os habéis encontrado en alguna ocasión con máquinas que integran servomotores que al ser
alimentadas y los servos energizados empiezan a chillar como gorrinos en el día de la matanza. Uno de los motivos de esa escandalera puede ser la entrada en resonancia de la mecánica. Aún sin ser experto en la materia, hoy os voy a explicar cómo podemos intentar resolver esta situación en el caso de servomotores Panasonic con ayuda del software Panaterm (os recuerdo que es gratuito y que se puede bajar de la zona de descargas de la web de Panasonic). Si alguno de vosotros está versado en el tema y quiere aportar algo en los comentarios, invitados estáis.

lunes, 16 de marzo de 2015

La virtud del torpe

Ningún equipo es malo si se usa en el lugar indicado

Yo soy de los que le gusta pensar que ninguna persona es de naturaleza incompetente, simplemente lo pueden parecer en función del cargo que ocupan. A lo que me refiero es que algunas personas tienen ocupaciones que no casan con su perfil y eso les hace parecer ineptos. Es una pena en realidad que no estén desempeñando la labor adecuada y no puedan demostrar cuan virtuosos son. Por ejemplo, mirad a Paquirrín, como deportista de élite no, pero como actor (véase Torrente no sé que parte) o cantante, vale su peso en oro, y eso es mucho oro. Vale, quizá he patinado con el ejemplo, pero lo que cuenta es el “conceto” como diría Manquiña. 

lunes, 9 de marzo de 2015

La triste historia


-Hola de nuevo. ¿Qué piensas hacer esta vez?-


Primera hora de la mañana del lunes. Todavía es pronto y hasta que David no tome el segundo café no se quitará de encima la pereza del cambio de rutina del fin de semana. Por suerte, acaban de llevar a casa del cliente la máquina en la que llevan meses trabajando y aunque esta semana empiezan un nuevo proyecto, estos primeros días estarán alejados del estrés y la presión de cuando el final del plazo de entrega está cerca. 

Hoy disfrutará del bocadillo. Hubo buen partido ayer y toca debate y cachondeo con los compañeros. Antes de eso, como de costumbre, recibe en el teléfono un pequeño video que le manda su mujer de la entrada a la guardería de su pequeña. Un “te quiero papá” algo difícil de entender y un saludo con la mano a la cámara es lo único que necesita para dibujar una sonrisa y meditar por un segundo que éste será un buen día. 

Para hoy, su obligación principal será definir el material eléctrico que necesitará la nueva máquina para empezar a lanzar los pedidos a los proveedores. No será difícil, el diseño es prácticamente idéntico al de los últimos realizados y no tendrá que romperse mucho la cabeza. En todo caso pensar cómo reducir algo más los costes. Desde arriba están muy pesados con este tema y no quiere que vuelvan a llamarle la atención. 

A media mañana y ya absorto totalmente en sus obligaciones, empieza a ver agitación en la zona de oficinas próxima al despacho de gerencia. No logra entender lo que están hablando, pero todos tienen un semblante serio e incluso puede apreciar como la responsable de administración derrama inmóvil algunas lágrimas mientras escucha hablar al jefe de ventas. 

Pasan algunos minutos, que aunque escasos, parecen horas dilatados por el nerviosismo de la incertidumbre, hasta que un compañero pone al corriente a David de lo sucedido. Al parecer, una llamada de un cliente reciente ha informado del fallecimiento de un operario mientras manipulaba una de las máquinas que habían entregado meses atrás. 

Una desgracia decían, un trágico incidente. Parecía mentira lo rápido que la información fluía de un departamento a otro con multitud de detalles de relevancia cuestionable en muchos casos. Que si era nuevo en el puesto, que si no había completado el curso de formación… David se quedó con que estaba casado y que tenía un hijo pequeño. Le hubiese interesado saber exactamente la edad del niño, ya que un doloroso ejercicio de empatía no hacía más que mostrarle en su cabeza la imagen de su hija diciendo adiós con su mano. 

En cualquier caso, debía despejar su mente para volver al trabajo. Otros debían ser los desafortunados en lidiar con la situación. Volvió a los catálogos que tenía abiertos para definir los componentes del nuevo proyecto y llegados al autómata, empezó el recuento de entradas para dimensionar el equipo. 2 entradas de encoder, 5 inductivos, 12 fotocélulas, 2 barreras de seguridad… de seguridad. 

Le pareció notar que el corazón saltó un latido. Tiempo suficiente para recordar la reunión en la que decidieron prescindir de los módulos homologados que montaban habitualmente acompañando a las barreras. Como elemento prescindible lo listaron junto a más material en un ejercicio de “racionalización de componentes”. No les pareció un tema relevante si lo visible seguía estando y lo invisible parecía seguir funcionando, aunque fuera pasando a través de una electrónica inapropiada. Algunos sabían que no era lo correcto, pero nadie reprochó con demasiada insistencia. 

David se quedó pálido mirando la foto del autómata en blanco y negro en aquel catálogo que tantas veces había repasado. Después de unos segundos de tener la mirada fija en la fotografía de un modo en el que ya no le aportaba información alguna, aunque sin llegar al extremo de obviar que se trataba de una jugarreta de su mente, se encontró a sí mismo escuchando el discurso mudo de un autómata que le miraba y le decía: 

- Hola de nuevo. ¿Qué piensas hacer esta vez?

lunes, 2 de marzo de 2015

Comprar un coche como ejemplo de adquisición de maquinaria.

Una visión ¿inverosímil?


Negociación inicial con Concesionario MI COCHE.

- Me interesaría comprar un coche.
- Pues le recomiendo éste. Incorpora 6 airbags y ABS para su seguridad y la de su familia. Así como…
- ¿Precio?
- 21.000€ en su versión estándar.
- Ok. Ya hablaremos.
- Pero ¿no le interesa conocer los resultados Euro NCAP de seguridad…? -iba diciendo el vendedor a la espalda del potencial cliente mientras se alejaba-

Negociación inicial Concesionario HOGAR DEL CAR.

- Me interesaría comprar un coche.
- Hoy por hoy, una buena opción sería este modelo híbrido con el que ahorrará un 30% de combustible al año y además…
- Ya, ya. ¿Precio?
- 23.500€
- Ciao bambino, tengo la información que necesitaba.

Negociación inicial con Concesionario T-TY-MO (antes conocido como concesionario TET-IMO y antes TE_TIMO directamente).

- Me interesaría comprar un coche.
- ¿Qué precio quieres?
- Lo más bajo posible
- ¿Y qué quieres que tenga?
- Lo básico. 4 ruedas, un volante.
- 5.000€. Pago por adelantado.
- Yeeepa! Trato hecho.

El día de la entrega…

- Aquí tiene el encargo que nos hizo
- Pero esto no es lo que tenía en mente.
- Es exactamente lo que pidió. 4 ruedas, un volante y lo más barato posible.
- Pues no me vale. Habrá que incluir un motor, espacio para más ocupantes…
- Ese tipo de modificaciones con el coche ya fabricado no son nada baratas. Prepararé un presupuesto.

Días después.

- Aquí tiene.
- ¿20.000€? Es una barbaridad.
- Es lo que cuestan las modificaciones. Ah y pago por adelantado.
- Y ¿lleva motor híbrido, airbag, ABS?
- No, eso incrementaría el coste considerablemente.
- Ya no me puedo tirar atrás, proceda.

A la entrega.

- Ya tenemos listo el coche. Al final se ha llevado más tiempo de lo previsto y ha supuesto un sobrecoste del 10%. En cualquier caso, aquí tiene. Hemos podido integrar un motor y tiene espacio para más ocupantes.


- Le dejo copia de la factura. Serán 5.000 por el diseño original, 20.000 por las modificaciones y 2.000€ por partidas imprevistas. 27.000€ en total de los cuales ya abonó 25.000. Un placer haber tratado con usted. Da gusto negociar con compradores profesionales. (Y se fue silbando)

Moralejas podríamos sacar varias de esta historia sin pies ni cabeza.

1. Antes de comprar algo. Especifica bien tus requerimientos.

2. El precio es un factor primordial, pero no el único. Valora todos los beneficios implícitos. 

3. Desconfía de aquella oferta que por económica destaque demasiado entre sus competidoras.

4. Revisa el historial de tu posible proveedor antes de confiar en él.

Por suerte y para nuestra tranquilidad, una situación así jamás la encontraríamos en la adquisición de maquinaria industrial… ¿no?

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