lunes, 16 de marzo de 2015

La virtud del torpe

Ningún equipo es malo si se usa en el lugar indicado

Yo soy de los que le gusta pensar que ninguna persona es de naturaleza incompetente, simplemente lo pueden parecer en función del cargo que ocupan. A lo que me refiero es que algunas personas tienen ocupaciones que no casan con su perfil y eso les hace parecer ineptos. Es una pena en realidad que no estén desempeñando la labor adecuada y no puedan demostrar cuan virtuosos son. Por ejemplo, mirad a Paquirrín, como deportista de élite no, pero como actor (véase Torrente no sé que parte) o cantante, vale su peso en oro, y eso es mucho oro. Vale, quizá he patinado con el ejemplo, pero lo que cuenta es el “conceto” como diría Manquiña. 

Pues esta reflexión que me gustaría que todos los responsables de recursos humanos tuvieran en mente, también es bueno que los electrónicos la tengamos en cuenta. No para juzgar personas no, sino para seleccionar componentes. Recientemente, por no tener esto presente, pequé de simplista en la selección de una fotocélula y eso me hizo perder un valioso tiempo (aunque me sirvió de inspiración para este post). Os cuento… 

Debía recomendar un sensor para detectar la presencia de una etiqueta (presentada en 2 versiones con dibujos y textos diferentes) sobre un envase de PET translúcido (también en dos colores diferentes). No es de las aplicaciones más sencillas pensé y procedí a probar diversos sensores. Empecé por fotocélulas de una cierta categoría y no obtuve un comportamiento ideal. Pasé a fibra óptica y más de lo mismo. Total, que unas cuantas pruebas hice sin llegar a tocar la tecla oportuna. Lo dejé por un par de días. Volví a retomar el tema y al abrir el armario de los equipos de prueba vi en la esquina de los olvidados a mi vieja conocida, la fotocélula de métrica 18. Sí, la que se compra a peso, a la que todo el mundo llama la fotocélula de batalla. Se trataba del modelo de reflexión directa y pensé… Tú, con tu spot tamaño puño de Bud Spencer, con tu pobre comportamiento sobre objetos transparentes, a ver si vas a resultar la elección correcta. Total, que la monté a la distancia oportuna y zas, aplicación resuelta. Resultó que en esta aplicación concreta el enorme spot promediaba las diferencias de las etiquetas consiguiendo un comportamiento más homogéneo y la baja reflexión sobre translúcidos obviava toda la zona PET por irregular que fuera. Hice al comienzo lo que no se debe hacer, discriminar por prejuicios al sensor sin pensar en si sus características lo hacían válido para la aplicación. En mi defensa, mucho peor hubiese sido hacerlo con personas claro está…. 

Bueno, finalmente quedó el tema resuelto y lo único que perdí fue algo de tiempo. La experiencia no me ha venido mal para recordar que: 

Los prejuicios no deben impedir valorar las virtudes. 

(Cada uno que lo aplique en el terreno personal y profesional según crea oportuno) 

Saludos!!!

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