lunes, 13 de abril de 2015

Contar de manera eficiente

Conocer el coste energético de cada pieza producida

Lo reconozco, me enloquecen los números. Para las letras un desastre, pero las cuentas me encantan. Recuerdo mirar boquiabierto de niño la tele, viendo a un tipo con gafas frente a una pizarra llena de  filas de números a sumar. De repente el presentador de turno accionaba un cronómetro y aquel personaje empezaba, a la velocidad del rayo, a repasar de arriba abajo la operación. “Brrurrgrreurrrgrrrreeuuurrre, cuatro, bbbtreegrrrruggarrroorr, ocho…” (literalmente esos eran los ruidos). Fascinante. También tengo grabada a fuego la escena de los palillos de Rain man, del resto de la película no me acuerdo de nada, pero lo de los palillos “esturreaos”, alucinante. Se rumorea que en aquella época metieron en formol a Tom Cruise y lo sacan de tanto en tanto para hacer un Mission Impossible. Ciertamente es la única explicación coherente para que entonces el tipo tuviera 15 años más que yo y ahora sea al revés. 

Bueno, que los números y contar mola y ya está. ¿Y a qué viene esto? Pues como excusa para animaros a añadir un recuento de lo producido como una variable más de vuestra implementación de eficiencia energética en fábrica. Registramos consumos eléctricos, bien. También de agua, perfecto. Incluso los de aire comprimido, pues azucarillo para el caballero. Pero lo que quizá no hacemos es registrar con la misma cadencia las unidades producidas, la cantidad de piezas que fabricamos. De tener una línea o máquina monitorizada de este modo, podríamos registrar el coste energético por pieza en cada periodo y lo podríamos comparar con otros períodos o máquinas. Incluso podríamos pensar en imputarlo como coste variable si producimos para terceros. Lo mejor de todo es lo fácil que resulta añadir esta interesante variable. Hace unos días vimos la conveniencia de registrar el aire consumido, pues el mismo mecanismo podemos seguir para contar piezas. Lo que haremos es aprovechar la entrada de contaje del medidor para registrar un impulso por elemento producido. Esa señal podría venir del autómata de la máquina, si es que podemos “meterle mano” o simplemente añadiendo algún tipo de sensor a la salida (fotocélula o análogo) que nos de un pulso por pieza. Solo con esto ya tendremos un registro interno más en el medidor que podremos recuperar por comunicaciones y añadir a nuestros informes para sacar conclusiones. 

Ahora, como suelo decir, que cada uno evalúe la utilidad que esto puede tener en sus proyectos y adopte o descarte en consecuencia la propuesta. 

Os dejo ya que voy a jugar al último juego que yo mismo he inventado: Tirar un puñado de palillos al suelo y adivinar cuantos hay antes de que mi mujer me pegue un capón y suspire mirando al cielo “¿quién me mandaría…?” 

Muy adictivo os lo aseguro, pura adrenalina. 

En breve me pondré con la versión para teléfonos y tablets. Os aviso…

2 comentarios:

  1. Estas como un cencerro. :)

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    1. Estimado Anónimo, por tu acertada disección de mi psique entiendo que debes ser una persona muy allegada a mí (amigo o familiar probablemente). Da gusto ver que uno transmite en la distancia lo que realmente es. Un abrazo.

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