domingo, 19 de abril de 2015

Un paseo por la feria

He de reconocer que no me pierdo ni una feria. Me refiero a las ferias de mi pueblo, la de los coches chocones y el tren de la bruja. Esas en la que coincides con el primo que hace un año que no has visto (y fue en la feria como no) y los compañeros de EGB. Buen momento por cierto para hacer una evaluación cualitativa y cuantitativa lo sobre canoso, calvo, gordo, arrugado y viejuno en general que estás respecto a otros representantes de tu generación.

También cuando puedo acudo a las ferias profesionales, ya sea como visitante o expositor. Son interesantes puntos de encuentro entre clientes y proveedores que permiten iniciar contactos que muchas veces son extremadamente provechosos. 

En cualquier caso hay que tener claro lo que es una feria (de un tipo u otro) y saber lo que se encontrará uno, para aprovechar lo bueno y ser consciente de lo menos bueno. Por ejemplo, en el primero de los casos, en la caravana de los sorteos y la cantinela “… que alegría, que alboroto, otro perrito piloto”, olvídate de ganar el Kart, la PS4 o el equipo de música que persigo desde los 80. El de tamaño de tele de 32” para echar al hombro, con luces anti epilépticos y conocido entre los audiófilos del lugar como “ese peaso loro güeno que mola, quenó”. Si juegas, como mucho cuenta con un mini piolín tuerto de peluche. En el salón de tiro Cristofer no descartes saltarle un ojo al de al lado por mucho que apuntes al palillo del premio perseguido y por supuesto, no es día de ponerse las mejores galas, ya que mínimo un restregón de algodón de azúcar te llevas. No obstante, lo mejor es relajarse y disfrutar de las cosas buenas. No falla que encontraré buenas garrapiñadas y que mis hijas se lo pasarán de fábula montándose en aquellas atracciones selectas que elijamos (que a tres euros el trayecto, si te descuidas te puede salir la broma como un viaje a Eurodisney).

En las ferias profesionales también debe saber uno lo que se encontrará. Los expositores hacen un esfuerzo económico importante para enseñar allí sus bondades, sean productos o servicios. No obstante, es tarea del visitante el saber separar el grano de la paja. Veremos llamativas demostraciones de productos venidos “del futuro” que vienen a revolucionar el mercado y llamados a hacer un punto y aparte en la industria. Aunque muy atractivas y ciertamente puedan marcar tendencia, a mí me gusta fijarme como pulso del mercado en los equipos “reales”. Me explico, aquellos equipos que realmente podría encontrar instalados en el corto plazo y a nivel masivo en la industria. Eso requiere que los equipos sean económicos y muchas veces no representen el tope de gama ni las más altas prestaciones. Curiosamente, en la mayoría de casos esos equipos “reales” no están en la primera fila del stand y hay que pasearse por los rincones o preguntar explícitamente al comercial allí presente. Cuestión de tenerlo presente…

Por otro lado, el visitante puede optimizar su tiempo aprovechando la confluencia te tantos representantes del mercado en un mismo lugar para ver las tendencias, detectar oportunidades de negocio e iniciar contactos con posibles clientes, colaboradores o proveedores. En un mundo en el que el tiempo disponible para lo que no sea explícitamente producir está quedando tan reducido, representan una buena oportunidad para no quedar desconectados. 

En unas u otras, quédate con lo bueno, ten asumido lo menos bueno, relájate y disfruta de la feria.

Por cierto, si esta semana tienes previsto pasar por Hispack y pasas por el stand de Panasonic (pabellón 3, Stand G766) probablemente me encuentres allí. Es una buena oportunidad para tener un diálogo en persona sobre cualquier aplicación que puedas tener. Esto del “interné” está muy bien, pero no lo es todo…

Nos vemos (quizá literalmente esta vez).

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