lunes, 18 de mayo de 2015

Un producto no es la suma de sus partes

Como buen friki tecnológico que soy (ahora se ha de decir geek para no ofender, pero me gusta más friki) acostumbro a leer publicaciones relacionadas con todo tipo de gadgets en electrónica de consumo. Hay un tipo de artículo recurrente que no deja de sorprenderme y no es otro que “Cuanto le cuesta a X fabricar Y”.

En este tipo de artículo simplemente se hace una enumeración de componentes con los costes asociados. Si el producto tiene una pantalla de no se cuantas pulgadas, un condensador de fluzo, dos juntas de trócola, un alientómetro, un… y finalmente dos ruedines, entonces fabricarlo cuesta 28 reales. ALERTA LECTOR: NOS ESTAN TIMANDO. 

Pues bien, este tipo de análisis no solo se da en artículos sensacionalistas de electrónica de consumo, también te lo puedes encontrar argumentado en el sector industrial. En mi caso lo he vivido en carnes propias. 

Los que me conocéis de un modo u otro, sois sabedores de mi profesión y actividades de promoción de soluciones y componentes en el entorno profesional. Ante un requerimiento o planteamiento de aplicación, mi labor pasa por ofrecer el o los productos más adecuados para resolver la necesidad. Es curioso como en ocasiones puedes ofrecer un artículo que responde exactamente a lo demandado y en algún caso, al llegar al apartado del coste, escuchas aquello de “¿Tanto? Si esto no es más que una placa con…” 

De hecho, cuanto mayor es el grado de conocimiento electrónico del interlocutor (a nivel de diseño, no producción), más posible es que se dé esta situación. Poco a poco, el cliente va argumentando su comentario. “Si cojo un PIC, conecto un interface positrónico, una junta de trócola (que vale para electrónica de consumo e industria) y un… esto lo hago yo por 28 reales (al parecer todo se puede fabricar por este precio)”. 

Asintiendo con la cabeza, empieza en ese momento la réplica por mi parte para indicar que el coste de un producto no solo puede implicar la suma de sus componentes. 

- El I+D previo al producto cuesta dinero y hay que repercutirlo en la venta. Desarrollar no es lo mismo que copiar. Desarrollar es mucho más caro y juntando las piezas que me indicas simplemente copias el producto. 

- Aunque pudieron ser interesantes en su día, productos no exitosos y generadores de pérdidas deben ser soportados por los exitosos y al final es un coste adicional. 

- Antes de tener el producto en tu mano, éste ha pasado los test de seguridad y ha recibido las certificaciones necesarias para cumplir con la normativa internacional que no son gratis por cierto. 

- Hay por todo el mundo una estructura de ventas con múltiples empleados que permite disponer del producto de manera fácil que evidentemente genera un coste asociado. 

- Esa estructura dispone por ejemplo de personas como yo que se dedican a ofrecer posibles soluciones a los problemas que nos plantean y no vivimos del aire (no solo de aire sería más correcto). 

- También hay otros profesionales que te dan soporte tras la adquisición si es que tienes cualquier duda. También les gusta cobrar a fin de mes. 

- Las ferias, publicidad y demás acciones de marketing para que sepas que tal empresa puede ofrecer cual producto, tampoco son un regalo. 

- La garantía, que no es más que una especie de seguro que contratas, es más costosa cuanto más largo es su periodo de duración. 

- Si como empresa tu objetivo es dar beneficios, justo es que cumplas con tu responsabilidad social. Ese dinero destinado a tal fin no cayó de los árboles. 

Y seguro que pensando un poco, a todos se nos pueden ocurrir muchos más gastos asociados a la venta de un producto. De un modo u otro éstos deben ser repercutidos y por lo tanto no es justo reducir el valor de algo al de la suma de sus partes. 

De todos modos y desde un enfoque más práctico, el valor de un producto se corresponde con el percibido por el cliente en base al problema que resuelve o la función que realiza para éste. Así que,  ¿para qué desmembrarlo y realizar análisis poco realistas?

Hay que ser crítico ante todo, pero también justo a la hora de realizar una evaluación. 

Saludos!!!

lunes, 11 de mayo de 2015

Para leer un catálogo, mejor estar despierto

Aquí estamos de nuevo. Hoy toca entrada de aquellas de recordar lo obvio, que aunque suene ridículo, pasar por alto lo esencial es algo que ocurre con cierta frecuencia. 

El mensaje lapidario de la semana es “lee las especificaciones de los componentes con la suficiente atención”. Con esto me vengo a referir a tener el piloto automático de lectura desactivado y a tomarte el tiempo necesario para analizar y entender el detalle de las especificaciones. 

lunes, 4 de mayo de 2015

Ethercadenado

Desde hace unos años estamos viendo una agradecida evolución hacia los protocolos abiertos en las comunicaciones industriales. Ahora parece tocarle el turno a los buses digitales para los controles de ejes y el vencedor, a tenor de las apuestas de los fabricantes, es sin duda el Ethercat. Existen ya un buen número de fabricantes de controladores, accionamientos y servomotores con equipos en el mercado y cada día aparecen novedades en este sentido. 

Suena bien entonces para el usuario. Abundante oferta donde elegir, equipos compatibles entre sí y la libertad de no verse atado a la solución propietaria de un fabricante. Pero… y por desgracia siempre hay un pero, resulta que algunos fabricantes han decidido ponerle puertas al campo y “capar” deliberadamente la capacidad de combinar sus controladores con equipos de terceros. Este es por ejemplo el caso de… aaahchisss. Vaya, que inoportuno estornudo.

La cuestión es que si empezamos a restringir la conectividad, que es lo que hace atractivo a un protocolo abierto, estamos consiguiendo lo que internacionalmente se conoce como un “make a bread with wafers” (hacer un pan con hostias en la lengua de Cervantes). El paso adelante respecto a la tecnología existente ya no es tal y las bondades prometidas se esfuman cual atisbo de monogamia en Julio Iglesias (y lo sabes). 

En definitiva, que si decidimos jugar al juego de la compatibilidad, juguemos sin ases en la manga y que el mercado reciba lo que demanda. Después de todo, nadie ha obligado a nadie a dejar de lado los buses propietarios.
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